La tendencia en el marketing en 2024 será el humanismo y la ética.

A las puertas del 2024, empezamos a leer sobre las tendencias en marketing, estratégicas, políticas, económicas o digitales que van a tener más importancia o repercusión en el año venidero. La revista » The Economist» las resume en este maravilloso especial titulado » The world ahead 2024″.Pero  si empezamos a observar de forma más cuidadosa y detallada como  lo hace Lindstrom, y que expone con varios casos en su libro Small Data, empezaremos a descubrir a nuestro alrededor cambios o preocupaciones que tienen como base un aspecto muy especial: el humanismo.

Hace unos días en una charla en  los premios Príncipe de Asturias preguntaron a Meryl Streep sobre la influencia de la IA en el cine, y ella, como no podía ser de otra forma, respondió de forma magistral diciendo que «siempre nos quedará el teatro», el contacto y la relación humana es insustituible. Casi al  mismo tiempo de estas afirmaciones, la empresa Humane, presentaba su dispositivo AI Pin, que ya comercializa, y que tiene como una de sus misiones fundamentales curar la adicción de los teléfonos inteligentes. Días después una discusión entre los ejecutivos de la compañía Open Ai acababa con el despido fulminante del CEO de la empresa Sam Altman y que muy probablemente acabe en su regreso a la compañía antes de que yo termine de escribir estas líneas. El motivo del despido, los aspectos filosóficos del cómo desarrollar el futuro de la IA.

La ética, y más concretamente, la ética aplicada va a ser una de las principales bases del desarrollo de la IA, y por ende, al ser la IA una de las bases del marketing en 2024 y años venideros, el marketing debe caracterizarse por ser ético en sí. No es posible desarrollar un marketing que no sea ético y esté sustentando en su desarrollo con IA, porque va a ser rechazado por la comunidad, si no lo hace previamente la propia tecnología. Sobre ello ya he hablado en varias ocasiones en este mismo blog, congresos académicos (EBEN-ESIC) y colegios oficiales (COIT).Las empresas deben de hecho abrazar la ética aplicada en sus procesos de marketing de forma profunda, tomándola en consideración en toda la trazabilidad de las acciones y sea cual fuere el nivel de relación con los clientes. Si se hace así generará dos puntos claves: el primero es que conllevará una diferenciación muy importante con el resto de la competencia. El segundo es que aportará a la sociedad un bien, sea bien común o individualizado. Ese bien será causa de una mejora sustancial de la marca de la empresa.

Pero la ética aplicada conlleva que parta de verdaderos humanistas, que sepan lo que es ético y no ético. Y desde aquí invoco a las escuelas de negocios, Universidades o instituciones que formen en marketing que desarrollen sus propias cátedras sobre la ética en el marketing o IA, es el momento de hacerlo, y quizás vayamos muy tarde. Fíjense que en las escuelas de negocios de EE.UU, por ejemplo Harvard, los módulos sobre ética en el marketing  ya se impartían en los años 70´del siglo pasado. Si hay una tendencia en el marketing para el 2024, será esta, más allá de todos los procesos que la rodeen.

 

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