Consideraciones sobre la propuesta de Ley de la Inteligencia Artificial en Europa

Hace tan solo unos días la Comisión Europea anunciaba a «bombo y platillo» lo que habían conseguido: la redacción, a falta de detalles, de una ley que regula la Inteligencia Artificial. La verdad es que escucharlos decir el tiempo que han invertido, sin apenas dormir y que lo han conseguido en un tiempo récord, más allá de hacerme sentir tranquilo, me provoca ciertos miedos basados en lo que considero una ley precipitada y sin mucho sentido tal y como se ha generado, e intuyo, que no será más que otro texto que no podrá regular apenas nada. Lo más curioso es que hasta el año 2026 no se aplicará, y yo me pregunto si en dos años la IA (Inteligencia Artificial) tendrá mucho que ver con lo que tenemos en estos momentos, cuando el mes pasado ya es prehistoria de la IA respecto a este mes. Por estas y otras razones muchas personas y empresas han inundado las redes sociales con sus razones para criticar a  la ley en sí y en el cómo Europa siempre está regulando y esto frena a la innovación y el desarrollo tecnológico y EE.UU  no lo hace y avanza más rápido.

Llegados a este punto debemos considerar dos aspectos fundamentales: uno la necesidad o no de una legislación de la IA y otra el quién y cómo se redacta esa legislación; empezando por este último aspecto, creo que para nada se ha hecho bien ni en el quién ni en el cómo se está redactando la ley, porque no se ha tenido en cuenta ni la disrupción continua  de la IA, ni se ha tenido en cuenta las ideas de las voces que en materia de IA están llevando a cabo  esa disrupción. Por lo que la considero precipitada y sin fundamentos.

El segundo aspecto, el de la necesidad o no de una legislación de la IA, es clave. Y sí debe haber una regulación y legislación como en cualquier aspecto de nuestra sociedad. La falta de legislación generará procesos libertinos que en muchas ocasiones daña a los Derechos Fundamentales. Recordemos que la chispa que desató el despido de Sam Altman fue  provocada por un artículo escrito por Helen Toner sobre los miedos y peligros que pueden provocar la falta de regulación de la IA. Ver ganar la batalla a Sam Altman y no a Helen Toner nos hizo ver a Sam como una especie de héroe, pero sólo hay que leer el artículo escrito por Helen para darnos cuenta de que esta circunstancia al menos es preocupante.

Sin duda alguna el aspecto ético debe ser la base de la ley, pero por lo que he podido leer las intenciones de la Ley no promueve aspectos éticos de forma profunda sino en procesos, este es el gran error, porque los procesos son cambiantes y por lo tanto la ley no puede abarcarlos en presente y en futuro. Debemos tener muy en cuenta que la ética se aplica a las personas, no a las herramientas, de nada sirve regular procesos y no se tiene en cuenta a las personas que lo generan.

Si por lo que fuere la ley frenara la innovación como algunas personas refieren, ocurriría por que no puede cumplir la Ley, y si no la puede cumplir no se puede socializar ni comercializar. He aquí la clave del por qué una Ley no se puede hacer de forma tan precipitada por el solo hecho de ser los primeros en hacerlo. Una vez más Europa se merece mejores gestores.

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