Tiempo para crear estrategias, tiempo para reflexionar, tiempo para leer.

El final de la pandemia, tal y como la hemos concebido hace ya más de un año, se acerca. Muchos han sido los intentos  precipitados en la mayoría de los casos, por dar respuestas a una nueva sociedad con cambios muy profundos en sus hábitos. Los estrategas han buscado en todo momento una alineación entre su modelo de negocio y el cambio en el consumo y no en todas las situaciones ha tenido el éxito esperado. Aunque es cierto que la crisis económica está por dar los verdaderos golpes sobre la mesa, los modelos de negocios deben ya ir trabajando, ahora sí, sin la precipitación de la respuesta rápida, sino con la serenidad que una buena estrategia de empresa merece en estos momentos. El fundamento estratega no debe interpretarse como acciones de respuestas rápidas, sino con reflexiones estudiadas y parametrizando todos los factores controlables y no controlables que vayan afectar al futuro de nuestro modelo de negocio.

En este sentido soy muy de la idea que expresó Steve Jobs en su ya famoso discurso en Stanford y es ahora cuando un buen estratega debe manejar y unir los puntos pasados de forma magistral para llegar a desarrollar puntos futuros que sostengan la estrategia  de la empresa. La rapidez del día a día en las empresas pueden hacer que los propios estrategas, directores de marketing, financieros, rr.hh o cualquier persona que tome decisiones en ella, no tengan fundamentadas sus acciones desde un conocimiento serio y contrastado. Las herramientas «Agile» y sus metodologías son buenas, pero quizás tan de moda, que obviamos ciertos aspectos y precipitamos acciones más basadas en la respuesta rápida y en una intuición simplista y confiada que en una realidad contrastada. El tiempo para pensar rápido y el tiempo para pensar despacio que plasma el Nobel de economía Daniel Kahneman  en su famoso libro, es uno de los aspectos fundamentales que se debe marcar un buen estratega de empresa en estos tiempos, y más si cabe en estos momentos.

La lectura y la reflexión, el aprendizaje estratégico, la historia y la comparación de épocas similares y cómo se actuó en aquellos momentos deben ser base de la intuición del buen estratega. Es hora sin duda de aprender de la historia, y quizás de los casos de éxito de momentos críticos y no de casos de éxito que funcionaban justo antes de la pandemia. Marcar una buena estrategia dentro de unos parámetros disruptivos y asentados como pueden ser los modelos  de marketplaces como Amazon o Alibaba, la utilización de la energía y cómo va a afectar  nuestros negocios  o los sistemas logísticos predictivos y de venta predictivas deben ir acompañados de una base histórica de cómo fueron asentadas otras disrupciones en el pasado y que coincidieron con un cambio de paradigma como el que tenemos en estos momentos.

Esta reflexión que escribo hoy quiero acompañarla con una serie de libros que pueden ser de gran ayuda para pensar y meditar las estrategias adecuadas en la empresa. Es bueno tener presente la historia del sigo XX ya que fue un siglo lleno de crisis y cambios radicales en todos los aspectos, recomiendo leer a Eric Hobsbawm «Historia del siglo XX» o a Gabriel Jackson «Civilización y Barbarie».  Es importante leer estrategia, recomiendo «Good Strategy, Bad Strategy» de Richard Rumlet, «Estrategia» de Lawrence Freedman, «Aligning Strategy and Sales» de Frank V. Cespedes, «Mundo 3.0» de Pankaj Ghemawat, «Safari a la estrategia» de varios autores y por supuesto a un nivel menos técnico de éstos «El cisne negro» o «Océano azul». Es muy importante leer sobre la teoría de innovación, recomiendo «Leading Transformation» de Nathan Furr y varios autores, o «The Art of Innovation» de Tom Kelley, es también leer sobre retail, » Retail disruptors» de Jan-Benedict es muy interesante para afrontar los cambios en los modelos de consumo, y por último es también clave leer sobre la ética y el fundamento ético de la estrategia y el marketing, es fundamental crear esos valores en nuestras empresas desde ya y más ahora y en futuro inmediato, recomiendo, «Ética en la empresa» de Fernando Savater, o otro libro con mismo título de Adela Cortina.

Esta pequeña selección que he realizado me acompaña en mi día a día, pero hay miles de obras realmente interesantes que nos van ayudar muy mucho a pensar, a reflexionar y a generar estrategias fundamentadas, tan claves en estos tiempos aciagos que espero estén por terminar más pronto que tarde.

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