La responsabilidad medioambiental como principal argumento de marketing de tu empresa

No nos confundamos, las empresas no son cada vez más responsables con el medio ambiente, las empresas lo que quieren es generar más facturación o más beneficio y hacerlo sostenible en el tiempo. Podríamos argumentar que las empresas son cada vez más responsables con ellas mismas  para conseguir esa sostenibilidad. Ahora bien, lo que si es cada vez más clave  es que todos los procesos de mejora de las empresas estén basados en el cuidado medioambiental y que esa circunstancia se haya convertido en una fortaleza de la empresa que lo esté desarrollando de forma óptima y que además sepa venderlo como una de las claves no solo de sus productos sino de sus procesos. Esta circunstancia, auguro, durará unos años, dependiendo del sector más o menos, pero no más de 10 años, este tiempo será el suficiente como para que la «novedad» de la responsabilidad medioambiental no sea una novedad vendible sino una generalización de los procesos que serán lógicos y obligados en cada empresa en su totalidad.

Empresas como Lego, que han basado toda su vida en un producto único en ensamblaje gracias al plástico, está trabajando por el cambio de material en sus piezas pero no es nada fácil, porque el plástico ha sido y es su gran aliado en la ingeniería de sus productos. Es por ello que Lego no tiene prisas por el cambio, es un cambio que se puede convertir en la mejora sustancial de sus ventas pero que a largo plazo puede ser todo lo contrario porque las piezas no encajen igual a medida que pasa el tiempo del juguete. De Lego  y de lo que estamos hablando podemos aprender una lección fundamental en el proceso de cambio de nuestras empresas, y es que el cambio a convertirnos en una empresa responsable con el medioambiente debe ser pausado y con garantía de que ello nos puede generar y no frenar en nuestro crecimiento, y para ello no podemos lanzar campañas y propuestas de productos o procesos que estén basados más en la moda que en eso momento esté encima de la mesa y debemos crear una estrategia donde todos los procesos participen de  forma ordenada y alineadas.

Sí es cierto que muchas empresas van muy tarde y la obsesión por la digitalización y por digitalizarse no les está permitiendo focalizar otro punto fundamental de vigilancia que es el medioambiental.  Sí es cierto que esta digitalización en sí ayuda al cambio medioambiental en las empresas, pero no podemos esperar al cambio generalizado, las empresas que hayan y estén en constante cambio y desarrollo de puntos de vigilancia medioambientales, están convirtiendo oportunidades futuras en fortalezas presentes.

El cliente final es el punto de inflexión en la decisión de compra de nuestro  producto y es por ello que todo los procesos tanto de fabricantes, logísticos y de ventas se canalizan en un resultado final que va a ser evaluado por el cliente desde la perspectiva medioambiental. Es por ello que además de la gestión y desarrollo de los procesos responsables con el medio ambiente debemos trabajar el cómo comunicar estos procesos desde un aspecto de marketing puro, hasta tal punto que no sólo se debe comunicar la acción en sí, sino el proceso de cómo se ha conseguido el cambio, y los resultados que se van obteniendo de ese cambio.

No debe haber plan de marketing que no deba tener en cuenta la responsabilidad medio ambiental y es ahora cuando si buscamos la famosa «vaca púrpura» la podemos encontrar precisamente en el cambio de modelo de negocio sostenible. La diferenciación, la innovación e incluso la disrupción puede tener una base medioambiental como oportunidad estratégica dentro la de la empresa.

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