La personalización del producto, tendencia obligada al sistema

La tendencia de muchas marcas de diferentes sectores a personalizar con el producto es una consecuencia que tiene mucha más profundidad de la que en un principio podemos sospechar. El nombre en las  latas de Coca-Cola son la gota que colma el vaso de unas acciones de marketing que apenas tiene sentido y que están provocadas por una situación social que realmente llega a ser preocupante.

La personalización de los productos no sólo se está generando con poner nuestro nombre en el producto, hay miles de formas de hacerlo, por ejemplo Nike en su modelo nike flynit 3 invita al cliente a generar la zapatilla con los colores que quiera y suela a su gusto, las bicicletas Trek llevan ya varios años donde puedes desde su página decidir cuáles son los colores de tu bici y  algunas de las entidades financieras españolas lo hacen con los productos a los clientes. Tazas, biberones, camisas, gafas de sol y un sinfín de productos buscan la alternativa y la diferenciación a la competencia. Esta idea que en un principio puede ser una estrategia basada en la participación del cliente en el proceso de venta, pero se degrada por completo en una diferenciación basada en un simple nombre del cliente.

Pero por qué pasa esto es quizás más interesante de lo que podemos creer, la primera idea que se me viene a la cabeza es que en muchos departamentos de marketing de las empresas están un poco perdidos en lo que es la diferenciación del producto y la individualización del mismo al cliente. Y la segunda idea que es aún más preocupante y generalizada es que estamos creando una sociedad habituada a vestir de la misma forma, comer lo mismo o consumir los mismos productos, y la única salida que se nos ofrece es un nombre en el producto comprado.

El gasto o inversión que suele tener esta acción es mucho mas elevada que el beneficio que nos puede generar, la fidelización es mínima por no decir negativa y la sorpresa de que el producto lleve tu nombre es muy pasajera.  Pero alguna empresa grande como Coca-Cola se empeñó en que era una gran idea y muchos pequeños con esto de copiar al grande lo hacen tan alegremente.

Sorprende que las pequeñas empresas inviertan sobre todo en planes de marketing, medios, y acciones de ventas, y no estudien el retorno de esa acciones. Si es para sembrar o si es para recoger, hay que tener bien claro que beneficio vamos obteniendo de cada una de las acciones y como se cruzan entre ellas. Y el hecho de poner o no un nombre a una taza, una toalla o un cuchillo por poner un ejemplo no te genera más venta, la personalización del producto debe ir mucho más allá, y la experiencia me dice que la clave no está en el producto en sí, sino en cómo vendemos ese producto a cada uno de nuestros clientes.

 

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