¿Qué es el marketing?

Son muchas las definiciones que pretenden dar un significado claro y sencillo al concepto del «marketing», quizás una de las que más me haya convencido durante mucho tiempo ha sido la que expuso el Dr. Philip Kotler, que define el marketing como «la ciencia y el arte de explorar, crear y entregar valor para satisfacer las necesidades de un mercado objetivo por un beneficio. El marketing  identifica las necesidades insatisfechas y deseos. Se define, mide y cuantifica el tamaño del mercado identificado y el potencial de ganancias. Señala qué segmentos la compañía es capaz de servir mejor y diseña y promueve los productos y servicios adecuados». 

Pero últimamente estoy llegando a conclusiones más profundas basadas no en las necesidades y en el producto, sino en las emociones y comportamientos humanos. Y es que realmente en pocas definiciones de las que manejo encuentro que relacionen estos dos conceptos dándole el valor que se merece, pero es que además creo que tienen más relevancia que cualquier otro. Entiendo también que no es una idea que esté tomando más fuerza actualmente sino que ha sido así toda la vida desde que existe la mercadotenia. La gota que colmó el vaso para atreverme a encontrar una definición del marketing basada en emociones y relaciones humanas ha sido al ver el capítulo 7 de la temporada final de Mad Men en donde Peggy presenta una campaña de publicidad a una empresa el día después de la llegada a la luna por el hombre en el año 69, y de una manera realmente elegante hace pensar al cliente si es más importante el hecho de que el hombre llegara a la luna la noche anterior, o que ese acontecimiento hizo que la gran mayoría de los habitantes de la tierra estuvieran pegados a la tele para poder verlo.

Esa misma mañana corriendo por Madrid veo en una marquesina  de los autobuses un anuncio de Coca-Cola que también me hace pensar en la idea, en ella se muestra una botella, a la que llaman «Ella» y que se supone es la nueva botella de Coca-Cola. No se publicita en ningún momento el producto ni el precio, (nunca lo ha hecho ) sino una simple botella. Y me doy cuenta de que realmente lo que mueve a las personas no es el producto en sí ,sino todo lo que rodea a éste , y la capacidad que tiene esta idea  que le rodea  de unir comportamientos similares, cuantas más personas consuman estos comportamientos mayor será exponencialemente el éxito del producto.

La diferencia principal del marketing actual con el anterior a la crisis económica mundial es que existe un factor con el que no se contaba a la hora de construir las bases del marketing hace unos años, y es que aunque la participación del cliente ha sido clave desde siempre, ahora esa participación es mucho más educada y preparada, es decir, el cliente es ya una persona que en el proceso de venta puede saber más del producto y sus características que el propio vendedor, y es él quien decide si esas características son o no son suficientes para argumentarle la venta.

Es por esto por lo que la base del marketing actual no está en el desarrollo del producto sino en lo que rodea al producto, y la capacidad que tiene ese enfoque en generar unas emociones comunes que hagan que sea el propio cliente quien hable del mismo. El por qué sabe más el cliente del producto que vaya a comprar es fácil, es gracias a internet. Y el por qué la clave está en que hablen de ti para vender más es también fácil, porque las redes sociales son la clave para que se convierta en viral.

Por lo tanto la dificultad de unir a las personas en una misma emoción no es ya difícil, lo dificultoso está en cómo conseguimos que el producto no sea la clave del marketing sino todo lo que le rodea, porque además lo que rodea a un producto tiene mucho más puntos en común que el propio producto con diferentes clientes.

Creo pues que a la definición de Marketing no le puede faltar dos aspectos claves: el comportamiento humano y la emoción que genera.

El marketing debe ser pues la acción o acciones que consigan que la sociedad hable de tu producto de forma offline u online y que se sientan atraído por él no sólo por su utilidad sino por las emociones que genera.

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