La importancia del humanismo en las estrategias empresariales venideras

Definir la estrategia de una empresa para el próximo año y venideros es una tarea que resulta harto complicada ante la multitud de planteamientos y factores no controlables que nos encontramos en el momento, quizás incluso factores que considerábamos hasta hace unos meses controlables hayan pasado al bando contrario y sean incluso los más difíciles de resolver. Pero sí es cierto, que más allá de dar respuesta en nuestra estrategia a los diferentes escenarios que se nos pueden plantear y que no tengo nada claro que se puedan resolver desde un planteamiento esquemático y puramente doctrinario, hay ciertos aspectos que debemos considerar dentro de nuestra empresa y que no podemos obviar. Para las empresas, será necesario obligadamente que sus modelos comerciales y gestión de los clientes tengas dos perspectivas fundamentales: la creación de un sistema proactivo basado en convertir a clientes en usuarios, y una venta basada en la protocolarización del servicio como valor añadido al producto.  El desarrollo en las Pymes en entornos laborales digitalizados es un factor clave en el proceso de la respuesta a los nuevos perfiles tanto de clientes como de trabajadores que queramos incorporar en nuestras empresas o si por el contrario queremos conseguir que nuestro equipo sea más eficiente y es clave igualmente que el factor ecológico vaya impregnando nuestras acciones y cultura de empresa sea cual sea su tamaño o el proceso al cual nos refiramos.

Pero esta nueva realidad tiene un factor todavía más importante si cabe, que más allá que seamos capaz de controlar o no los factores que nos influyen, debe ser protagonista en cualquier aspecto estratégico que desarrollemos, ese factor al que me refiero es ll factor humano, que es sin duda alguna la clave para conseguir que nuestra empresa no sólo sea viable sino que consiga mantenerse en mercado de forma sostenible. Las referencias históricas ya sean  en los acontecimientos de crisis sociales a nivel mundial ocurridos en el sigo XX y que muestra de una manera exquisita Gabriel Jackson en su libro “ Civilización y Barbarie” o de una manera más centrada en empresa José Luis Sampedro en “ Economía humanista”  o los ya cada vez más repetitivos «cisnes negros» que están ocurriendo en el siglo XXI, muestran de una manera aplastante que el humanismo en el ámbito más amplio de la palabra es clave en la resolución de las crisis. Los movimientos disruptivos globales vienen siempre apoyándose en circunstancias humanísticas para que puedan acercarse a la sociedad que aflora en los nuevos entornos. Es ahora, cuando nos enfrentamos a un nuevo paradigma mundial tanto económico como social-sanitario donde los valores fundamentados en lo social y donde los liderazgos basados en las relaciones humanas deben marcar los hitos a conseguir.  Desarrollar el ya famoso marco 7-S que Athos, Mckinsey y Pascale crearon allá por los 80, pasa por impregnar cada uno de estos elementos del enfoque humanista que merece la situación. Es pues, el momento de crear ese humanismo dentro de nuestra estrategia empresarial y que debe estar basada en dos puntos fundamentales: las personas que componen una empresa y los clientes que ésta tienen deben y tienen que ser foco de cualquier estrategia que se genere. La base de ese foco estratégico tiene que estar marcada obligadamente por un sistema relacional íntimo entre los trabajadores de nuestra empresa, y además entre los trabajadores y nuestros clientes. Esa relación no debe estar basada en datos, los datos nos deben ayudar a generar relación, pero la relación debe ser emocional. Generar igualmente lo que Peter F. Drucker allá por 1987 ya hablaba de prosperar el caos entre los empleados, la fluidez de las ideas debe marcarse en los quipos de trabajo respecto a los equipos de trabajo y emocional e intuitiva respecto a nuestros clientes.

Hay un último punto que no quiero obviar en esta idea, y es que las empresas deben ser más humanas en lo que respecta a la relación con sus competidores, la competencia debe ser un punto de estudio en nuestras estrategia, nadie lo duda, pero debe generarse una relación ética y de conocimiento de como resolver problemas mutuos, conseguir que prospere tu competencia desde esta perspectiva en conseguir que tus targets puedan elegir entre tu empresa o la competencia.

Es hora pues de sostener las ideas estratégicas desde el factor más humano que puedas generar.

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