El marketing de orgullo ha muerto, viva el orgullo.

Esta pandemia ha creado dos nuevos  tipos claros de necesidades, las necesidades burbujas y que han durado quizás semanas y las necesidades que sí han creado hábitos respecto a ellas. Muchas de éstas últimas están basadas en los cambios de nuestras verdaderas necesidades. Hasta hace muy poco la pirámide de Maslow estaba invertida y apostábamos más por la pertenencia a un grupo que por las llamadas necesidades primarias y que Maslow las distinguía y por orden, en supervivencia, salud y sexo. Esa pertenencia al grupo tenía una regla clave y era el destacar sobre los de mi alrededor. El marketing en estos targets está muy basado en que los productos ayuden a destacar sobre los demás. El éxito de las marcas de lujo es que crean no apóstoles sino rehenes de marca que en la mayoría de las ocasiones no fijan la decisión de compra en la utilidad del producto en sí, sino de lo que aporta la marca a esa diferenciación con los demás. Pero esta situación ha cambiado y ha cambiado en todos los niveles del retail. Las verdaderas necesidades de los targets que consumían marca para  destacar sobre los demás están prefiriendo hacer el gasto en productos igualmente de precio elevado pero más centrado en su salud, educación o alimentación exquisita. El informe de BCG respecto a la moda es desgarrador en todos los sentidos, los cambios no sólo en la búsqueda de nuevos productos donde  gastar el dinero sino que además esas formas son totalmente diferentes a las que actualmente tenemos hacen que pueda creer estemos ante un cambio real de paradigma en el mundo del retail.

La clave de toda esta idea es que la moda es la que ha marcado el sino de los tiempos en el mundo del retail y de productos. Las líneas de productos de cualquier sector siempre han ido marcadas por las tendencias en la moda, nuestros coches son más redondeados no por dinámica sino por belleza, nuestro teléfono, nuestros relojes, nuestros ordenadores o nuestros utensilios de cocina tienen un punto común clave, son bonitos antes que útiles y esto lo ha marcado la moda, las bicicletas ya no pesan más o menos, ya son más o menos bonitas y de diseño. Lo que sucede que hasta hace sólo unas semanas esta idea movía el mundo del marketing, un mundo basado en el orgullo de tener para destacar sobre un grupo y ahora esto ha cambiado y mucho más que va a cambiar. Los productos de los estadíos sociales más altos y los medios empiezan a buscar otras formas de invertir el dinero en  aspectos que todavía eran muy incipientes antes de la pandemia. La salud, el bien estar, la cultura y el cuidado personal sustituirá repentinamente a el orgullo de la marca por el orgullo de disfrutar de algo que solo unos pocos pueden. Es hora por tanto de mirar nuestro negocio y descubrir qué tipo de producto tenemos e ir cambiado la idea de nuestro stock a estas lineas de las que hablo. Sin duda el valor añadido de las tiendas físicas deben ir marcando  esta circunstancia de exquisitez en calidades frente a la marca.

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