Cómo llamar la atención de nuestros clientes desde un marketing ético. (marketing consultivo)

James Williams  y su libro «Clics contra la humanidad», se ha convertido en un verdadero referente en el inicio de mi tesis doctoral. El convencimiento de que un marketing ético va a ser, cada vez más, no sólo necesario sino que convertirá más las ventas, es una idea que voy intuyendo con el paso de los días. El movimiento «Time Well Spent» que James hizo tan protagonista en 2018 en Google, empresa para la que trabajaba, tenía más de intención que otra cosa, le faltaba una base de ética aplicada y filosófica que ahora marca claramente en la defensa de su trabajo. Es curioso cómo es precisamente esa base, la que engrandece el modelo de marketing ético, y como nos aferramos a Rosseau, Mill o Diógenes para defender las ideas sobre la libertad, una libertad no centrada en la expresión sino en la atención. Y es que la sociedad debemos ser libres en la elección de la atención. Esta idea es clave en el desarrollo de un marketing ético por parte de las empresas.  Cómo llamamos la atención a nuestros clientes y nuestros posibles clientes debe trabajarse muy mucho desde la perspectiva de la ética aplicada.

En esta circunstancia hay una variable fundamental en la aplicabilidad del  marketing en las empresas, esa variable debe estar basada en cómo hacemos llegar nuestros mensajes a la sociedad acercándonos al cerebro  que razona ( Lóbulo central) y no al de los impulsos ( reptiliano). Las marcas han trabajado y trabajan muy mucho,  en cómo llevar su producto al cliente de forma impulsiva, pero considero que en los próximos años el marketing va a cambiar y deberá atacar al razonamiento. La eterna lucha entre las ventas y el marketing está llegando a su fin y veremos como el concepto marketing consultivo cogerá fuerza de forma muy decisiva y protagonista.

La hipótesis que defiendo en este artículo viene una vez más influenciada por el «cómo» la sociedad empieza a buscar alternativas a las fórmulas digitales de marketing, por cansancio, agobio y porque descubrimos que no es bueno para nosotros. Sí es cierto, y James Williams toma como base un artículo exquisito de la Universidad de  Cambridge, que a según que niveles culturales nos estemos refieriendo, los productos y las marcas tendrán más o menos capacidad  de desiquilibrar las atenciones de los usuarios, hasta el punto en el que dependiendo del nivel sociocultural que tenga el grupo que conforma nuestro target será más o menos fácil llamar la atención. Por lo tanto si tu producto llega a un target de sociocultural bajo, será más fácil seguir llamando la atención en tu marketing, a medida que ese target va subiendo en su cultura más difícil será llamar la atención. Es aquí donde entra la ética del marketing que debemos manejar en nuestros planes de marketing desde ya. Cómo llegamos a nuestros clientes desde una perspectiva del razonamiento irá instaurándose en la sociedad de forma exponencial en los próximos años.

 

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