¿Por qué no debemos olvidar el marketing tradicional?

Ahora que empezamos el 2019 y ya desde unas semanas atrás muchos artículos de prensa y blogs especializados ( y no tan especializados) nos cuentan de las tendencias tecnológicas, de marketing, estratégicas de cualquier sector, algunos indagan más que  otros y muchos se quedan en una superficialidad normalmente causada por la falta de conocimiento o a veces incluso en ciertos intereses que no llego a comprender en muchos casos. Las empresas de hecho han entrado en una guerra donde la clave está siendo quién consigue llevar la última tecnología a cabo sin tener clara ni siquiera la estrategia del por qué utilizarla. En esta batalla basada en conseguir tener digitalizada la empresa lo antes posible con todos los medios posibles, algunos han confundido los términos y piensan que una estrategia digital tiene que ir apoyada de un marketing digital, lo digital con lo digital lo tradicional con lo tradicional, y hasta he  llegado a ver departamentos de marketing digital en ciertas compañías. La excusa del dato (ahora también llamado «data») es el argumento más utilizado en estos casos, «los datos son la clave»  según nos cuentan pero  cómo ya hablé en su momento esta idea no es del todo real, la importancia del dato se diluye si no hay  personas que sepan interpretar esos datos.

Pero hoy quiero ir más allá, e intentar aportar una tendencia que no sé hasta que punto va a convertirse en 2019 en tendencia como tal, pero que preaviso tenerla en cuenta en nuestras empresas o compañías las cuales están perdiendo la política de inversión y de innovación en el marketing tradicional, cuando realmente,  éste va a ser clave en los procesos de ventas que tendremos en el futuro. Quién piense que Amazon es e-commerce está muy confundido, quién piense que la jugada de Amazon está en crear una omnicanalidad con tiendas físicas por todo el mundo estará más cerca de la realidad futura. Hablo de Amazon porque intuyo que será uno de los protagonistas claves de esa vuelta a hacer caso al marketing tradicional desde la perspectiva de la omnicanalidad. Las tiendas físicas volverán a estar de moda, ni mucho menos como las conocemos actualmente pero cada día estoy más convencido de la importancia de los negocios físicos. La revolución digital no tiene que ir acompañada por un marketing digital sino por marketing como tal, los canales que utilicemos para comunicarnos o para trabajar con nuestros clientes serán y son de hecho comunes y requieren y necesitan de personas especializadas en marketing y en ventas que deban trabajar herramientas digitales y no personas especializadas en herramientas digitales que trabajen el marketing.

Las herramientas digitales deben ayudarnos a crear ecosistemas donde nos sintamos más cómodos para tomar decisiones de estrategia o marketing pero en esa comodidad las personas son las que tienen que tomarlas. Los modelos de negocios que conocemos como disruptivos o innovadores no podrán crecer y sostenerse si no tienen claro que el cliente sigue siendo persona, en el momento en el que tratemos a las personas como robots porque los medios que utilizamos son digitales estamos perdidos no sólo en el presente sino en el futuro inmediato.

Los ecosistemas comerciales no sólo van a estar protagonizados por sistemas de venta online, los verdaderos protagonistas de hecho auguro van a ser los pequeños negocios que hayan sabido digitalizar el modelo. Pensar que los modelos online que actualmente conocemos son los modelos futuros es como pensar que el trueque se mantendría como forma de pago en la época mediaval.

Elegir bien cual va a ser nuestro modelo de negocio en 5 años y generar estrategia en ese sentido siendo osados en los planteamientos es una tarea que nos debe ocupar nuestro pensamiento, buscando puntos de vigilancia diferenciadores y no sólo viendo los movimientos que existen en nuestro sector sino en otros sectores del entorno. El marketing tradicional será protagonista diferenciador y necesario en esa estrategia, el marketing online será una parte más del marketing como tal.