Muchacha en la ventana y otros fallos del marketing  imperdonables

Para gustos los colores, lo tengo claro, pero en el museo Reina Sofía hay un cuadro que para mí sobresale de cualquiera incluido «El Guernica». «Muchacha en la ventana» de Dalí transmite algo que no todos los cuadros son capaz de hacer. Pero más allá de una crítica artística, lo que más me llama la atención del cuadro es dónde lo tienen expuesto en el museo: segunda planta a la izquierda, habitación del fondo  a la derecha en una pequeña sala, escondida y acompañando a dos cuadros más, uno del propio Dalí y otro itinerante. Cuando conoces el museo porque has ido varias veces es fácil ya que es  una visita obligada y es fácil llegar al cuadro. Cuando eres un visitante esporádico o vas a visitar por primera vez el edificio, el cuadro en una gran mayoría de veces pasa desapercibido. No exagero, lo observo cada vez que voy, la salita donde se encuentra la obra es apenas visitada en el tiempo que estoy dentro y a veces me entran unas ganas enorme de salir y gritar: «señores y señoras no se pierdan la obra que se encuentra en esta sala!».  Pero no lo hago, no me parece correcto, supongo que es tarea sólo reservada para los poetas malditos. Unas salas más allá el Guernica se desgasta poco a poco por las miradas infinitas que pasan cada día por allí, realmente a veces pienso que «la muchacha» mira por la ventana con la intención que la vean y nadie se acerca.

Sin duda es un fallo brutal tener colgado ese cuadro ahí, sin duda, me da igual el motivo. Es una perdida brutal de atracción, es torpe  no dar protagonismo a una de las principales competencias del museo, dejar como obvio y dar por sentado que el cuadro  se vende sólo e ir perdiendo con el paso del tiempo la importancia que tiene el cuidado de esa competencia es uno de los errores más imperdonables que podemos tener.

Pasa lo mismo en muchas ocasiones en nuestras empresas, damos por sentado que nuestras competencias claves, sea en producto, precio, servicio o marca, las tenemos de tal manera asentadas  que pensamos que no es necesario trabajarlas. Centramos el marketing en la puesta en marcha de nuevos productos o campañas basadas en la originalidad y perdemos todo el fuelle que hemos generado en el pasado con productos que incluso funcionan perfectamente. En el marketing actual es quizás más importante la marca que el producto en sí, tener una marca consolidada permite navegar dentro del mercado con diferentes productos, pero eso no quiere decir que la estrategia deba estar siempre basada en la innovación del producto. No nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta, pero muchas de las innovaciones que nos rodean son el resultado de ciclos de interés en la sociedad. Nunca la sociedad estuvo alimentada de forma más sana que en la época de los 70. Cuarenta años después volvemos a querer comer como en esos años, con etiquetas y controles más trabajados, nadie lo duda, pero buscando el producto más natural, bio o ecológico posible ( otra cosa es la realidad que rodea todo ese mundo). El precio de estos productos han ido subiendo según subía el nivel de colorantes y conservantes y ahora el precio sube según baja el nivel de ellos.

Los productos que han funcionado y que han hecho crecer nuestras empresas deben seguir siendo protagonistas de las mismas, la rapidez con la que trabajamos no nos hace pensar muchas veces en ello, y creemos que crecer en producto es crecer en nuevos productos y no es así. Crecer en producto es crecer en mercado, nuestros productos deben ser cuidados, adaptados y tropicalizados a los nuevos entornos y a los nuevos clientes, pero así deben ser vendidos, como eso mismo, como los productos que nos han hecho estar donde estamos. El menosprecio de los productos más tradicionales de nuestras empresas o la falta de apoyo que tienen en muchas ocasiones  son causas brutales de pérdida de oportunidades viables y seguras.

Pensar como la  muchacha, observando como pasa los clientes de tus productos más tradicionales por dar fuerza e inversión a los más innovadores es quizás uno de los mayores errores que cometemos en nuestras empresas si de marketing y estrategia estamos hablando.

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